Los acontecimientos se están precipitando. Tras el terrible desahucio de Maricarmen, de 87 años, las calles de todo el Estado han estallado contra el modelo depredador de vivienda. En la tarde del sábado 26 la manifestación en Madrid terminó en una acampada en Sol de la que hemos sido participes desde el primer momento. Nuestro objetivo es claro: escalar la lucha.
Las comparativas con el 15M han surgido irremediablemente. Debemos distanciarnos y desmarcarnos de los errores del pasado. El 15M solo nos sirve para aprender de aquello que no puede volver a suceder.
Las plazas se llenaron en 2011 por multitudes indignadas con la realidad socioeconómica existente, pero sin un plan para cambiarla. En ese contexto, el poder lo hegemonizó un sector de clase media aspiracional defraudado con el bipartidismo, el cual canalizó la lucha hacia una deriva reformista burguesa con la creación de Podemos. Las organizaciones existentes no estuvieron a la altura, permitiendo que Podemos desactivase la fuerza inicial. Por ello, la deriva reformista fue un error que no se puede volver a repetir.
Por tanto, nuestra postura es que los partidos políticos no son bienvenidos en las plazas. PSOE, Sumar o Podemos son parte sustancial del problema. Es más, son el engranaje necesario para que nada cambie. Nos negamos a comprar su marco de miedo a la derecha, ellos son ya la derecha. Debemos ser más contundentes contra los partidos y frenar una posible deriva institucional, tantas veces repetida por los sujetos más miedosos. Esos que son incapaces de afrontar el problema de raíz. No queremos transformar el sistema, queremos derrumbarlo.
Desde Liza abogamos por no terminar la lucha el martes. El decreto que se va a aprobar debido a la presión del movimiento de vivienda, debe servirnos como ejemplo de lo que somos capaces. El Gobierno, enemigo de nuestra clase, tratará de contentarnos con migajas, pero algo se ha roto. Ahora resulta que lo queremos todo.
Debemos escalar la ofensiva y conectarla con otras luchas. Como hecho simbólico la manifestación por la educación del domingo 27 se ha unido a la acampada de Sol. En las imágenes hay esperanza, propaguemos esa llama.
Es importante que las compañeras que están realizando acción política en la acampada sean las que compartan con el resto de trabajadoras las demandas, los análisis y los objetivos. No queremos desvíos mediáticos o intereses clasemedianistas provenientes de un sector. Ya hemos tensado la cuerda, ahora toca reventarla.
A diferencia del 15M, debemos poner en el centro la recuperación del sujeto político —la clase trabajadora—, los operadores estratégicos —organizaciones políticas y revolucionarias— y volver a tener un análisis anticapitalista y una proyección socialista revolucionaria.
Estamos defendiendo una confluencia de luchas. Queremos mantener la acampada más allá del martes, debemos apoyar la huelga de educación y la lucha de las trabajadoras de Airbus. Esto no puede terminar aquí. No podemos replegarnos tras el decreto, debemos poner en el centro la clase y señalar a los culpables de nuestra miseria: Sistema capitalista, Estados burgueses y desmovilización provocada por partidos y sindicatos hegemónicos.
Solicitamos a las compañeras del resto del estado, u otros territorios, que se solidaricen con la lucha. Pedimos que escalen la ofensiva desde la organización y el convencimiento en unas ideas que traigan esperanza, por fin, a nuestra clase social.
Seguiremos informando de la situación en la plaza a través de nuestras redes sociales. Desde Liza lo tenemos claro, no replegarnos.
El miedo va a cambiar de bando. La clase trabajadora empieza a despertar.
Liza, Plataforma Anarquista.
